Desde lo alto de sus 7 plantas, el Castillo de Brissac vigila su inmenso territorio que se pierde a lo lejos en el follaje del bosque y las formas redondeadas de sus colinas. El edificio es impresionante y su historia sorprendente: hace cinco siglos que el castillo pertenece a la familia Cossé-Brissac y el 13º duque de Brissac todavía vive aquí. El duque mima este patrimonio excepcional, que conserva unos interiores espléndidos engarzados con pan de oro y cubiertos con tapices de época.
Con sus 7 plantas, el Castillo de Brissac es el más alto de Francia y le ha valido el sobrenombre de «Gigante del Valle del Loira». René de Cossé, primer señor de Brissac, lo adquirió en 1502 y es hoy la residencia del 13º duque del mismo linaje. Un legado monumental que la familia Brissac cuida con determinación y pasión.

El Castillo de Brissac fue al principio una fortificación medieval construida por los condes de Anjou en el siglo XI. En el siglo XV fue reconstruido por Pierre de Brézé, ministro del rey Carlos VII, quien se lo legó a su hijo de destino trágico. Casado con Charlotte de Valois, hija de Carlos VII y Agnès Sorel, Jacques de Brézé sorprendió a su esposa con un amante: en cólera, tomó su espada y acabó con la vida de ambos. Cuenta la leyenda que el fantasma de Charlotte sigue apareciéndose en los días de tormenta... 

Brissac fue comprado en 1502 por René de Cossé, nombrado gobernador de Maine y Anjou por el rey Francisco I. Desde entonces el castillo ha estado en manos de la familia Cossé-Brissac. La guerra de religión deterioró el castillo y su reconstrucción se realizó bajo los auspicios del arquitecto Jacques Corbineau cuyo objetivo era erigir un edificio magnificente. Pero la obra quedó incompleta, por eso hoy la fachada de Brissac luce diferentes estilos: desde las torres medievales hasta las dependencias renacentistas. Fue en esta época, en el interior del castillo, donde se reconciliaron el rey Luis XIII de Francia y su madre María de Médici en una habitación que conserva los recuerdos de este encuentro histórico. La Revolución Francesa deterioró de nuevo el edificio y hubo que esperar los favores de Roland de Cossé y su mujer Jeanne Say para que recuperase el resplandor de antaño. Fue de hecho la marquesa quien instaló un magnífico teatro privado para entregarse a su pasión por el arte lírico. El castillo vivió todavía alguna que otra desventura pero se mantuvo como legado familiar y hoy lo cuida con esmero el 13º duque de Brissac. Visitarlo es pura magia, un viaje a través de los estilos artísticos de diferentes siglos. Cuadros y tapices, muebles y objetos preciosos resguardados por techos magníficamente decorados, algunos de ellos del siglo XVII. 

Desde el parque disfrutamos de unas vistas infinitas sobre las colinas boscosas que se extienden sobre 70 hectáreas. Caminos de sotobosque, senderos mecidos por el arrullo del agua, parterres de flores y césped de un verde intenso: el terreno ofrece diferentes áreas vegetales, bordeadas por los viñedos del castillo. Por cierto, hablando de vinos, no dejes de entrar en la bodega abovedada y adoquinada del castillo para catar su delicioso néctar: el excelente vino rosado Rosé d’Anjou.
 
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Información práctica

CHATEAU DE BRISSAC

CHÂTEAU DE BRISSAC
Château de Brissac
Brissac-Quincé
49320, BRISSAC LOIRE AUBANCE
France
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Cómo llegar
El Castillo de Brissac se encuentra a 20 km de Angers, a 1 h 30 de la estación de París-Montparnasse.
Una vez en Angers, hay dos líneas de autobús que llegan al pueblo de Brissac-Quincé.
El aeropuerto de Angers Loire tiene conexiones con Londres y Niza; desde el aeropuerto puede llegarse a la ciudad en autobús y taxi.

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