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Un diamante surgido de las aguas

Cuentan que, durante una de sus misiones diplomáticas en Venecia, y fascinado por los suntuosos palacetes junto al Gran Canal, Jean II de Chambes tuvo la descabellada idea de construir un castillo en el lecho del Loira. Nunca antes se había hecho y nunca se ha vuelto a hacer.

El Mont Soreau, un bloque de toba calcárea situado en el Loira, resultó ser el lugar ideal para asentar el moderno edificio que planeaba el consejero privado de Charles VII. Humanista y fascinado por el progreso, Jean II de Chambes, amigo de Jacques Cœur, fue un agudo observador de su tiempo. Mandó construir el primer castillo renacentista de Francia, un castillo de proporciones regias, un sueño imposible de piedra y agua, símbolo de su fulgurante ascensión política. En este caso no se respetó la distancia de rigor entre los castillos y el río, como en Chaumont-sur-Loire, Amboise o Saumur, puesto que el castillo iba a fundirse con el paisaje, a merced de las crecidas y humores indómitos del Loira.

El puerto del Castillo de Montsoreau se convirtió en un puerto comercial importante durante el Renacimiento, con una gran actividad debido al peaje del Loira que se cobraba aquí y que era una fuente de ingresos importante para los señores de Montsoreau.

Aunque en 1820 la construcción de una carretera separaría el castillo del río, en 2017 el puerto volvió a abrirse para la navegación por iniciativa de Philippe Méaille, actual propietario del castillo. Desde Saumur, los turistas pueden tomar un barco que los deja a los pies del castillo.