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Un día en el Castillo de Chenonceau

Visita el Castillo de Chenonceau en un día. Te sorprenderá la elegante galería que atraviesa grácilmente las aguas del Cher, así como sus encantadores jardines…  

El Castillo de Chenonceau: el Castillo de las Damas 

Empieza el día visitando el llamado “Castillo de las Damas”. El Castillo de Chenonceau debe su elegancia y refinamiento a las mujeres que tantos cuidados le prodigaron.
 
Diana de Poitiers, Catalina de Médici, Luisa de Lorena, Madame Dupin… en la visita descubrirás cómo estas mujeres embellecieron, protegieron y salvaguardaron el Castillo de Chenonceau a lo largo de los siglos.  
 
En sus veinte salas conocerás la historia del Castillo de Chenonceau. El escudo de armas de Thomas Bohier y su esposa Katherine Briçonnet, que iniciaron la construcción del Castillo de Chenonceau, preside la monumental puerta de entrada. La sala de guardias, el dormitorio de Diana de Poitiers, el despacho de Catalina de Médici, las cocinas o el salón Francisco I… De sala en sala podrás observar unos interiores maravillosamente amueblados donde se exhiben espléndidas obras de arte. Recorrerás también la magnífica galería que pasa por encima del Cher. Fue Diana de Poitiers, la favorita de Enrique II y del cual recibió el castillo, quien mandó construir un puente sobre el río. Años más tarde, a la muerte del Rey, su esposa Catalina de Médici obligó a Diana de Poitiers a que le devolviera el Castillo de Chenonceau a cambio del Castillo de Chaumont-sur-Loire. Este año además se conmemora el 5º centenario del nacimiento de Catalina de Médici, quien mandó construir una galería en el puente, un guiño al Ponte Vecchio de Florencia, su ciudad natal. De 60 metros de largo y pavimentada con toba calcárea y pizarra, esta galería atraviesa elegantemente las aguas del río.   
 
 
Durante la Primera Guerra Mundial, Gaston Menier, el dueño del Castillo de Chenonceau, convirtió la famosa galería en hospital militar, que llegó a acoger a más de 2000 heridos. En la Galería de Dômes una exposición permanente recuerda este episodio de la historia del castillo.  
Años más tarde, esta vez durante la Segunda Guerra Mundial, la galería sirvió de paso en la Zona Libre. Desde la puerta sur de la galería se accedía a la orilla izquierda del Cher, que delimitaba la zona.   
 
 

La botica de Catalina de Médici

Después de visitar el Castillo de Chenonceau, no te pierdas la botica de Catalina de Médici. Abierta al público desde junio, la botica se encuentra en el edificio de Dômes, como en tiempos de la reina Catalina de Médici. Este monumental conjunto de madera alberga una colección de 500 frascos, tarros o morteros utilizados para la preparación de remedios y ungüentos…
 
Catalina de Médici siempre se rodeó de científicos. Entre ellos, Augier Ferrier, su médico habitual, que era francés, o el famoso Nostradamus, su herborista, de tal fama que la reina le hacía venir a la corte desde 1555. 
 
  

Los jardines del Castillo de Chenonceau y el taller floral

El Castillo de Chenonceau está rodeado por espléndidos jardines que se prestan a dar un paseo.
 
Junto al castillo, el jardín de Diana de Poitiers (12 000 m²) y el jardín de Catalina de Médici (5 500 m²) son un deleite para los ojos. Recorre sus senderos y contempla el castillo desde diferentes perspectivas. Este año, en homenaje a Catalina de Médici, su jardín estará totalmente plantado en blanco y negro, los colores de su icónica galería.
 
Pasea también por el jardín verde plantado con increíbles árboles. Descubre el jardín homenaje a Russell Page, uno de los arquitectos paisajistas contemporáneos más importantes. Deléitate también en el jardín de flores, fuente de suministro del taller floral del Castillo de Chenonceau para crear los magníficos adornos florales que decoran sus salas.
 
En el parque, dirígete al hermoso laberinto circular y diviértete perdiéndote en sus alamedas plantadas con tejos.
 
El Castillo de Chenonceau es el único castillo de Francia que tiene un taller floral propio. Los floristas, entre los que se incluye un Meilleur Ouvrier de France, crean gigantescas composiciones florales y deslumbrantes ramos que adornan las salas del castillo todo el año. 
 
Si vienes al Castillo de Chenonceau con niños, no os perdáis los burros a la entrada del recinto. A Nausicaa, Gliko, Apollonia y Markos y la poni Myrtille les encanta la compañía de los niños. 
 
 

Paseo en barco bajo los arcos del Castillo de Chenonceau

En julio y agosto puedes pasear en barco por las tranquilas aguas del Cher. Un agradable paseo que te llevará hasta los arcos de la famosa galería del Castillo de Chenonceau.

La Bodega de Dômes del Castillo de Chenonceau

Si eres un amante del vino, no te pierdas la Bodega de Dômes. Se trata de la bodega histórica del Castillo de Chenonceau. Desde el siglo XVI todos los propietarios del castillo tuvieron especial interés en sus viñedos. En la actualidad, el viñedo de la denominación Touraine Chenonceaux elabora vinos blancos y tintos que destacan por un buen equilibrio de sabores.
 
Bajo sus magníficas bóvedas del siglo XVI, podrás probar los vinos de la bodega de Dômes. Si sus aromas te conquistan, puedes llevarte una caja de una o tres unidades.

A la hora de comer

El restaurante l’Orangerie se encuentra en el edificio del mismo nombre. El chef Christophe Canati prepara una cocina gastronómica con productos y vinos de la región. Podrás deleitarte con platos tan bien presentados como sabrosos. A la hora de la merienda, no te pierdas los exquisitos dulces de nuestro chef pastelero. 
 
Otra opción es el restaurante de “comida rápida” del castillo: platos calientes, buffet de ensaladas y verduras y deliciosos postres en una magnífica terraza a la sombra. 
 
¿Prefieres hacer picnic? En el castillo hay un área específico para puedas disfrutar de una comida campestre. 
 
Toda la información práctica para visitar el Castillo de Chenonceau.