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Desde su promontorio, el Castillo Real de Amboise nos ofrece una vista panorámica que abraza el Loira y sus aguas desde tiempos inmemoriales. Residencia real desde comienzos del Renacimiento, este castillo fue el primero en introducir las influencias italianas en el Valle del Loira de la mano de Carlos VIII. Su construcción continuó bajo la supervisión de Francisco I, en compañía del genio toscano Leonardo da Vinci, enterrado en la capilla del castillo. El Castillo de Amboise, lugar destacado de la historia de Francia, figura entre las joyas arquitectónicas del Valle del Loira.
El Castillo Real de Amboise ocupa un lugar especial dentro de la historia de Francia. Fue la residencia favorita de los reyes de Francia y la guardería de los infantes. Por sus estancias del Primer Renacimiento, este castillo vio pasar a un sinfín de ilustres invitados que dejarían en él su huella para siempre. Es también el lugar en el que descansa el gran Leonardo da Vinci.

El mirador del que presume el Castillo Real de Amboise fue un puesto de observación estratégico desde el Neolítico, pero no entraría por la puerta grande de la historia hasta el s. VI, cuando el rey franco Clodoveo se reunió con Alarico, el rey de los visigodos. Tras unos siglos tumultuosos, Felipe Augusto retoma la Touraine en 1214 y somete Amboise a vasallaje. En 1431, Louis de Amboise, el propietario del castillo, participa en un complot contra Louis de Trémoille, favorito del rey Carlos VII. Fracasa y es condenado a muerte. Se le termina conmutando la pena, pero se le expropia el castillo, que termina pasando a la lista de residencias reales. 

El rey Luis XI  acondiciona Amboise para que albergue a la reina y al delfín, el futuro Carlos VIII, que nacerá por cierto en el recinto del castillo. Cuando este último accede al trono, elige la residencia de su infancia para establecer el feudo de los Valois. Se dispone entonces a realizar grandes obras para transformar la edificación medieval en un suntuoso palacio gótico. Las obras se desarrollan en dos fases. La segunda comienza a su regreso de Italia, de donde vuelve encantado con las obras del Renacimiento. A partir de entonces, invita a diversos artistas italianos para que impregnen el castillo del estilo renacentista. El rey fallece de forma prematura y curiosa, tras darse un golpe en la cabeza contra el dintel de una puerta del castillo. Su sucesor, Luis XII, continúa con las obras y el diseño de los jardines.
El rey Francisco I crece en Amboise y bajo su reinado el castillo llegará al apogeo de su gloria. Trae desde Italia al gran Leonardo da Vinci, que se instala en Clos Lucé, a dos pasos del castillo y con conexión directa mediante un pasadizo subterráneo. La sepultura del gran maestro italiano se encuentra en la capilla de Saint-Hubert, contigua al castillo. El rey Enrique II y su esposa Catalina de Medici crían en el castillo a sus hijos. Pronto estallan las guerras de religión de Francia, bajo el reinado de su hijo Francisco II. La corte abandona posteriormente el castillo, que ya no será más que una simple etapa de paso para los reyes de la dinastía borbónica. 

Un siglo más tarde, el castillo sufre un desmantelamiento parcial y sirve de lugar de detención, especialmente para Nicolas Fouquet, el superintendente del rey. Tras la Revolución Francesa, Napoleón cede el castillo al excónsul Pierre-Roger Ducos, que destruye casi dos tercios del castillo. 

Desde el s. XIX hasta la actualidad, el Castillo Real de Amboise es restaurado en sucesivas ocasiones, que le han devuelto poco a poco el esplendor de antaño. En verano, un impresionante espectáculo de luces y sonidos, «La Profecía de Amboise», hace revivir los fastos y las intrigas de la corte de Carlos VIII. Las proyecciones sobre las fachadas del castillo sirven como decorado a los 250 figurantes y especialistas ecuestres que participan en este espectáculo histórico sin precedentes.
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Cómo llegar
El Castillo Real de Amboise se encuentra a 20 minutos a pie desde la estación, que cuenta con conexión con la estación de Tours por medio de un tren regional (TER) (trayecto de 30 minutos de duración). Las estaciones de Tours y de Saint-Pierre-des-Corps están conectadas con París Montparnasse (trayecto de 1 hora aprox.). Las carreteras A10 y A85 permiten acceder al castillo (2 horas desde París). El aeropuerto de Tours tiene conexiones con Portugal, Irlanda, Gran Bretaña y Marruecos.

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