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No te puedes perder... los tesoros arquitectónicos de Chambord

Francisco I, apodado «el rey constructor», revolucionó las reglas arquitectónicas del momento. Chambord ilustra las convicciones de un rey subyugado por la estética italiana que se atrevió a hacer lo que nadie. Su castillo nos desvela sus mayores osadías…

A pesar de que Chambord fue construido según los principios de simetría propios de los cánones de belleza renacentistas, los estudios han revelado una particularidad: su planta fue diseñada en forma de cruz griega, hasta entonces exclusiva de la arquitectura religiosa. Pero este diseño fuera de lo común es tan solo un aperitivo… siguiendo por la escalera de doble hélice que fue la curiosidad más ingeniosa del castillo de entonces. Aunque parece que solo se trata de una escalera, esta está formada por dos hélices que se entrelazan una encima de la otra sin nunca cruzarse. Dos personas pueden subir sin encontrarse, aunque sí verse en ciertos tramos, ¡todo un juego del escondite que debió hacer las delicias de más de un galán! 

La escalera nos conduce a las plantas superiores, pero antes nos detendremos en el segundo nivel para admirar las bóvedas artesonadas con arco rebajado y decoradas con emblemas de Francisco I. La escalera asciende hasta la terraza, antes de ser coronada por el cimborrio que culmina a 32 metros de altura. La cúpula recuerda la forma de los campanarios de las iglesias, si bien luce una flor de lis, símbolo de los reyes de Francia. Los interiores están bañados en un juego de luz, filtrada por las múltiples vidrieras, mientras que los exteriores ofrecen una increíble perspectiva de los dominios del castillo.
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